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(El Nuevo Herald) LAS GENERACIONES JOVENES PRESERVAN LA HERENCIA CUBANA 05/Sept/2019

POR ILEANA ROS-LEHTINEN

Daniel I. Pedreira presenta su libro “El Último Constituyente: El Desarrollo Político de Emilio ‘Millo’ Ochoa”, el 14 de enero de 2014 en laDaniel I. Pedreira presenta su libro “El Último Constituyente: El Desarrollo Político de Emilio ‘Millo’ Ochoa”, el 14 de enero de 2014 en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami. Casa Bacardí de la Universidad de Miami. 

Al tiempo que los cubanos en Estados Unidos marcan 60 años de exilio con reflexión, nostalgia, y dolor, muchos están enfocados en el futuro del pueblo cubano y sus ansias de libertad. Me enorgullece ver una nueva generación a la cual nuestro apóstol José Martí se refirió como “los pinos nuevos”.

Estos hombres y mujeres jóvenes se identifican fuertemente con su herencia y sus raíces cubanas, aunque no nacieron en Cuba, y, en la mayoría de los casos, ni siquiera han visitado la isla. Estos jóvenes son educados, apasionados, dedicados, y, en muchos casos, bilingües; habilidades que indudablemente contribuyen a lograr el fin del régimen opresivo de Castro y la transición a una democracia basada en la libertad, la justicia y el estado de derecho.

Uno de estos dedicados “pinos nuevos” es el joven escritor Daniel I. Pedreira. Daniel sirvió a los constituyentes del distrito congresional 27, al cual yo representé por muchos años, y ahí demostró su gran pasión por ayudar al prójimo y preservar nuestra herencia e historia para futuras generaciones.

Daniel logró un maestría y actualmente está trabajando para lograr su doctorado en una de mis almas mater, Florida International University (¡Arriba las Panteras!). A su joven edad, ha publicado dos libros sobre figuras históricas importantes de la era antes del régimen castrista. Su dedicación a resguardar las lecciones y hechos históricos de estos prominentes hombres me recuerdan a mi padre, Enrique Ros, quien publicó 19 libros antes de fallecer enfocados en la historia de Cuba, y el desarrollo político del exilio y de los cubano-americanos.

El primer libro de Daniel fue una biografía de Emilio “Millo” Ochoa, un político prominente cubano que sirvió como senador y representante en la era antes del régimen de Castro. Hasta su muerte en el exilio en Miami en el 2007, Ochoa fue el último firmante vivo de la venerada Constitución del 1940 y un estadista respetado en la comunidad cubana exiliada. La biografía de Daniel del 2013 proporcionó un resumen de la vida excepcional de Ochoa y a la vez mostró detalles sobre la dinámica de la política cubana de los años 1940 y 1950.

Más recientemente, el segundo libro de Daniel fue publicado por Lexington Books. Titulado “An Instrument of Peace: The Full-Circled Life of Ambassador Guillermo Belt Ramírez,” (Un Instrumento de Paz: La Vida del Embajador Guillermo Belt Ramírez), esta obra ofrece una interesante historia de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba antes de que el régimen castrista tomara el poder.

El embajador Guillermo Belt Ramírez (1905-1989) fue uno de los diplomáticos más importantes de la Cuba del siglo 20. Como embajador, Belt representó a su patria en Estados Unidos y en la Unión Soviética (1944-1949) cuando la Guerra Fría convirtió a los aliados de la guerra en enemigos. También representó a una generación de diplomáticos que, después de presenciar los horrores de la guerra, tuvieron la valentía y la visión de crear organismos internacionales tales como las Naciones Unidas (1945) y organizaciones regionales como la Organización de Estados Americanos (1948). El triunfo de Belt en las esferas diplomáticas y políticas se vieron contrastados con el dolor y el sufrimiento del exilio. La fe, su familia, y un profundo sentido de patriotismo ayudaron a Belt a perseverar mientras mantenía viva su pasión por los valores e ideales democráticos de la Cuba de ayer. Así fue que se convirtió en una voz respetada y solicitada entre cubanos exiliados y en las redes diplomáticas y gubernamentales en Washington.

Hace algunas generaciones atrás, Belt también fue uno de los “pinos nuevos” de los cuales habló Martí. Graduado de la Escuela de Leyes de la Universidad de La Habana, fue secretario de Instrucción Pública de Cuba en el 1933 a los 28 años, y luego alcalde de La Habana en el 1935 a los 29 años.

Al empezar mi propia carrera en el servicio público en la Cámara de Representantes de la Florida a los 30 años, me puedo imaginar el júbilo y admiración que sintió el Dr. Belt al convertirse en un servidor público tan jovencito. Su éxito en el gobierno le abrió las puertas a su carrera diplomática. Su muerte en julio del 1989, casi dos meses antes de mi propia elección al Congreso de Estados Unidos, sirve como recordatorio simbólico de los movimientos generacionales que han transcurrido en las últimas seis décadas.

También demostró que el pueblo cubano, tanto los presos de conciencia como los exiliados, continuarían contando con una voz en la Capital de nuestra nación.

Los libros de Daniel proveen una contribución académica y literaria necesaria a la literatura más extensa sobre la historia de Cuba, las ciencias políticas, y las relaciones internacionales durante el periodo del establecimiento de la República de Cuba en el 1902 hasta su colapso en el 1959. Dada la manipulación por parte de la dictadura castrista a los datos históricos y el inevitable paso del tiempo, personalidades claves y eventos en la historia cubana, tales como los que describe Daniel, corren el riesgo de ser perdidos para siempre. A su vez, los estudios cuidadosos de Daniel sobre la historia de Cuba y su política nos ayudan a interpretar eventos de hoy en día en Cuba a través de un lente multi-dimensional y matizado.

Es notable que Martí diera su famoso discurso sobre los “Pinos Nuevos” en el 1891 en la ciudad de Tampa, donde residían grandes números de exiliados cubanos y sus descendientes. Solo una década después, esos “pinos nuevos” celebraron, junto a sus hermanas y hermanos cubanos, el nacimiento de la República de Cuba, independiente y democrática. Como sus antepasados, hoy los “pinos nuevos” en Miami, Washington, Nueva York, y alrededor del mundo contribuyen con sus conocimientos y amor por su herencia hacia la libertad y justicia para el pueblo de Cuba.

NOTA: Daniel I. Pedreira es miembro de la directiva del PEN CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio y preside su Comité de Escritores en Prisión

(Diario de Cuba) PEN Internacional llama a detener 'la criminalización de periodistas, artistas, intelectuales y escritores' cubanos

Derechos humanos
PEN Internacional llama a detener 'la criminalización de periodistas, artistas, intelectuales y escritores' cubanos

Miércoles 4 de Septiembre de 2019

El club de escritores PEN Internacional y el Centro PEN de Cuba en el Exilio denunciaron el recrudecimiento de la represión de la "libertad de pensamiento, acceso a la información, expresión y de culto en Cuba".
La organización internacional de escritores, con sede en Londres, llamó además al régimen cubano a detener "la criminalización a periodistas, artistas, intelectuales y escritores."
En su denuncia, PEN hizo énfasis en la detención del poeta y periodista Jorge Olivera Castillo y de su esposa, la académica y defensora de los derechos humanos Nancy Alfaya Hernández, a quienes la Seguridad del Estado retuvo durante varias horas y multó a mediados del pasado agosto por intentar asistir a una reunión del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) y el Club de Escritores y Artistas de Cuba. 
También mencionó la represión contra los periodistas independientes Ricardo Fernández Izaguirre y Roberto Jesús Quiñones Haces. Al primero, la Policía lo detuvo ilegalmente durante nueve días y expulsó de la capital de Cuba por el supuesto delito de "estancia ilegal" en La Habana.
Sobre Quiñones Haces, a quien el Tribunal Municipal condenó a un año de cárcel por presuntos delitos de "resistencia y desobediencia", PEN exigió al régimen "que garantice que su sentencia no está relacionada con su periodismo."
Los miembros del PEN hicieron un "llamado urgente a las autoridades cubanas a cumplir con sus obligaciones bajo el derecho internacional como firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que asegura la libertad de expresión, el derecho de no ser detenido arbitrariamente y el derecho de un juicio justo."
"Como firmantes de este Pacto, las autoridades están obligados a abstenerse de actos en virtud de los cuales se frustren el objeto y el fin de un tratado", agregó.
"La represión en contra de los creadores cubanos en la actualidad, con mayor énfasis en periodistas independientes y blogueros, se recrudece, ya que emana y se sostiene gracias a la política represiva instituida a todos los niveles de la sociedad cubana", declaró la junta directiva del Centro PEN de Escritores Cubanos en el Exilio.
En febrero pasado, PEN Internacional había denunciado la "ola represiva y las detenciones arbitrarias" a que fueron sometidos "creadores y artistas" en Cuba a raíz de la promulgación del Decreto 349 que criminaliza el arte independiente. 
En esa ocasión, el Centro PEN de Escritores Cubanos en el Exilio, con sede en Florida, aseguró: "Nuestro deber es defender a los escritores en Cuba, ya que el llamado PEN Club en Cuba no los defiende", dijo el presidente de la agrupación en Miami, José Albertini.
Albertini aseguró que ese club en la Isla "es una organización progubernamental, que logró ser aceptada por el PEN Internacional después de muchos años de presión".

(PEN Internacional) Cuba: Acoso y detención de escritores y periodistas exponen una renovada ola represiva 02/Sept/2019

(PEN Internacional) Londres, 29 de agosto de 2019.- Las detenciones de los periodistas Ricardo Fernández Izaguirre y Roberto de Jesús Quiñones Haces son una muestra del recrudecimiento de las políticas cubanas relacionadas con la libertad de pensamiento, acceso a la información, expresión y de culto en Cuba, declararon hoy el Centro PEN de Cuba en el Exilio y PEN Internacional, y hacen un llamado a las autoridades cubanas para que se detenga la criminalización a periodistas, artistas, intelectuales y escritores.

El periodista, poeta y abogado Roberto de Jesús Quiñones Haces fue detenido y golpeado por agentes de la policía política el 22 de abril de 2019 mientras realizaba la cobertura informativa de un juicio para el medio CubaNetsegún el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). Quiñones fue liberado cinco días después y le fue impuesta una multa. Cuando el reportero se negó a pagar la multa, una nueva causa penal le fue impuesta y el 7 de agosto de 2019, el Tribunal de Guantánamo lo sentenció a un año de cárcel por los delitos de “resistencia” y “desobediencia”.  Aunque Quiñones Haces ha presentado pruebas en favor de su caso y solicitó un nuevo juicio, el 19 de agosto, el Tribunal rechazó tanto las pruebas como la celebración de un nuevo juicio, y este 27 de agosto el Tribunal ratificó su sentencia, de un año de privación de libertad en la modalidad de trabajo correccional con internamiento emitida en su contra. PEN pide a las autoridades que garanticen que su sentencia no está relacionada con su periodismo.

En su informe especial sobre la situación de la libertad de expresión en Cuba, La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) observó que, “durante décadas el Estado cubano ha organizado la maquinaria institucional para silenciar voces ajenas al régimen, reprimir a periodistas independientes, así como a artistas o a ciudadanos que buscan organizarse para articular sus demandas; en todo ese tiempo el Estado ha mantenido el monopolio sobre los medios de comunicación social”. Entre las tácticas represivas utilizados por las autoridades cubanas son amenazas, citaciones, interrogatorios, detenciones arbitrarias, allanamientos y decomiso de equipos periodísticos u otros bienes, y la limitación arbitraria de la libertad de movimiento. Entre los periodistas hostigados por ejercer sus derechos a las libertades de expresión y asociación son Ricardo Fernández Izaguirre y Jorge Olivera Castillo.

El 14 de agosto de 2019, la policía política detuvo al poeta y periodista Jorge Olivera Castillo junto con su esposa, la defensora de derechos humanos Nancy Alfaya Hernández. Según un artículo escrito por Olivera Castillo y publicado en CubaNet, fueron detenidos por cinco horas luego de asistir a un evento cultural organizado por el Comité Ciudadanos de Integración Racial y el Club de Escritores y Artistas de Cuba. Olivera Castillo informó que le impusieron una multa de 100 pesos. Olivera Castillo se encontraba entre 35 escritores, periodistas independientes y bibliotecarios que fueron arrestados como parte de una ofensiva gubernamental contra presuntos disidentes que empezó el 18 de marzo de 2003, y en la que 75 personas en total fueron detenidas y juzgadas.

Ricardo Fernández Izaguirre, reportero independiente, residente en la ciudad de Camagüey, colaborador de los medios de comunicación 14ymedio y La Hora de Cuba, así como de la página Solidaridad Cristiana Mundial –una organización dedicada a la promoción de la libertad de culto–  fue detenido el 12 de julio en La Habana al salir de la sede del Movimiento Damas de Blanco, una organización conformada por familiares de presos políticos, cuyas protestas son pacíficas y en favor de sus prisioneros. La policía local lo detuvo por el supuesto delito de “estancia ilegal” en La Habana, según decía una carta de advertencia, misma que el reportero se negó a firmar. Fernández Izaguirre fue liberado nueve días después de su detención y cree que dicha carta y su detención son arbitrarias, ya que él no estuvo ni 24 horas en la capital cubana, además de que las deportaciones internas han sido una constante amenaza para periodistas y defensores de derechos humanos.

“La represión en contra de los creadores cubanos en la actualidad, con mayor énfasis en periodistas independiente y blogueros, se recrudece, ya que emana y se sostiene gracias a la política represiva instituida a todos los niveles de la sociedad cubana”, declaró la junta directiva del Centro PEN de Escritores Cubanos en el Exilio.

PEN Internacional y el Centro PEN Cubano de Escritores en el Exilio condenan las detenciones arbitrarias a las que han sido sometidas intelectuales, escritores, artistas y periodistas, y hace un llamado urgente a las autoridades cubanas a cumplir con sus obligaciones bajo el derecho internacional como firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que asegura la libertad de expresión, el derecho de no ser detenido arbitrariamente y el derecho de un juicio justo. Como firmantes a este Pacto las autoridades están obligados a abstenerse de actos en virtud de los cuales se frustren el objeto y el fin de un tratado. 

(INFOBAE) Las bienales del castrismo - Por Pedro Corzo 18/abril/2019

Por Pedro Corzo

El cinismo de la dictadura totalitaria cubana no conoce límites, pero la abyección de sus secuaces, particularmente los que se desempeñan en el sector intelectual, es una profunda muestra de cómo se descompone el creador cuando sirve al poder.

El castrismo, una herramienta represiva cuyo único objetivo es el control, siempre gustó tinturarse de creadores que le sirvieran incondicionalmente. De ahí la consigna de Fidel Castro, un hombre talentoso y brillante que nunca creó nada, a excepción de un régimen despiadado e ineficiente y un folleto, La Historia me absolverá, que los cubanos evidentemente nunca leímos con atención, porque nos hubiéramos percatado de que el sujeto prometía un mundo a su exclusiva conveniencia.

Fidel no fue capaz de teorizar sobre su única obra, el castrismo, pero sí fue preciso en su consigna a los intelectuales, un parte aguas que los creadores de la época debieron asumir que presagiaba el fin de sus derechos creativos y hasta de su libertad de conciencia: "Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada".

El régimen impuso el control cultural, de ahí la otra consigna: "Inevitablemente también una revolución cultural en nuestro país", otra frase que debió alarmar a los creadores cubanos: "Lo primero es la Revolución misma. Y después, entonces, preocuparnos por las demás cuestiones". Para apuntar de forma demoledora: "Es decir, que el campo de la duda no queda ya para los escritores y artistas verdaderamente revolucionarios; el campo de la duda queda para los escritores y artistas que, sin ser contrarrevolucionarios, no se sientan tampoco revolucionarios". Y saber que después de esta afirmación numerosos creadores cubanos siguieron sirviendo al régimen por un miedo que invalidó su conciencia o, peor, por un plato de lentejas que algunos terminaron comiendo en la cárcel.

Ante estos conceptos expresado por el dictador en jefe y por la obra destructiva de su régimen de 60 años, a ningún observador o víctima del castrismo debe sorprenderle el reciente decreto 349 y otros que le precedieron, ni la encarcelación de los intelectuales libres que se oponen al control del pensamiento y de la obra; como tampoco la exclusión de artista críticos de lo que acontece en la isla.

Las bienales castristas, así como los congresos culturales de cualquier tipo celebrados bajo el auspicio del régimen, no pueden ser genuinos foros de la creación. Un evento que se realiza en el marco de la censura y la amenaza de prisión, como les ocurrió a la creadora y activista Tania Bruguera y a Luis Manuel Otero Alcántara, es un fracaso, porque sin libertad, condición que se perdió en 1959 en Cuba, no es posible al arte.

Esta penosa realidad es la que determinó que varios artistas cubanos dirigieran una carta abierta a sus pares invitados a la bienal de La Habana, demandándoles solidaridad con los creadores que se oponen al decreto 349, especificando que los firmantes son artistas vulnerables por haberse opuesto a la ley que criminaliza la producción artística. También les piden a los participantes a la bienal invitar a artistas independientes que fueron perjudicados por el decreto a compartir espacios o escenarios de exhibición del evento.

Es fundamental que los intelectuales libres, los creadores que solo responden a su conciencia, al igual que organizaciones como el Pen Club Internacional, se manifiesten categóricamente contra estos fraudes del castrismo. De ahí la importancia de la reciente declaración del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio que preside José Antonio Albertini, que afirma: "El castrismo en su condición de depredador del pensamiento libre no cesa en sus ofensivas contra la libertad, y en brindarle al mundo una imagen en la que los cubanos hacen dejación hasta de su propia vocación artística por la Revolución, tal y como exigiera Fidel Castro en las reuniones que sostuvo en 1961 con intelectuales cubanos en la Biblioteca Nacional de Cuba".

Hay una realidad incontrastable, todos los eventos que se celebran en Cuba tienen que ceñirse al pensamiento oficial, responder a los intereses del régimen, en particular los relacionados con actividades creativas. En consecuencia, los artistas que participan en estos eventos deben tener mucho cuidado de no convertirse en víctimas o victimarios del totalitarismo.

(Radio Tv Martí) PEN de escritores cubanos en el exilio se solidariza con artistas censurados en Cuba - 12/abril/2019

Por Radio Tv Martí

El PEN-CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio hizo circular un mensaje de solidaridad con los artistas que son censurados en Cuba a propósito de la XIII Bienal de La Habana, que comenzó este jueves y se extenderá por un mes hasta el 12 de mayo.

“Una vez más pedimos solidaridad y comprensión para los artistas y creadores cubanos que, dentro y fuera de la Isla, sufren el embate de la censura y represión policial”, indicó en un mensaje el escritor José A. Albertini por la directiva del Pen.

El jueves en la tarde el artista independiente Luis Manuel Otero Alcántara, promotor de la campaña No Al 349, que buscaba revocar ese decreto gubernamental, fue detenido por las autoridades en La Habana cuando se disponía a realizar un performance en su barrio de San Isidro.

Otero pretendía realizar una carrera entre sus vecinos y que estos portaran la bandera de Estados Unidos en un tramo de 66 metros. La pieza es una franca alusión al cubano Daniel Llorente “El hombre de la bandera”, que el 1ro de Mayo de 2017 salió con la enseña nacional estadounidense en medio de la celebración oficial en la Plaza Cívica “José Martí” (Plaza de la Revolución).

Otero coordina el evento independiente Bienal de La Habana sin 349,y fue detenido y llevado a paradero desconocido, denunciaron varios activistas y artistas en sus cuentas en redes sociales.

Michel Matos, otro de los promotores por el #NoAl349, escribió en su cuenta de Facebook: “(…) Al parecer... continúan vigente los términos de “diversionismo ideológico” y la censura para con las artes, la cultura y la libertad de expresión deviene en senda represión. En esta publicación, solamente se muestran las detenciones, la obra en sí, es decir, la carrera con la bandera corresponde publicarla al artista, pues es su obra propia”.

En uno de los videos tomados desde un piso en alto se observan jóvenes y adolescentes haciendo la carrera, y al regresar, en medio de los vecinos expectantes, dos patrullas policiales llegan a detenerlos.

El miércoles las autoridades cubanas impidieron la entrada a la isla a la artista promotora cultural cubanoamericana Coco Fusco.

La artista denunció en sus redes el hecho: “Los funcionarios de inmigración en el aeropuerto no dan razones para mi inminente expulsión. Estoy segura de que esto se debe a mis escritos sobre el arte y la política cultural de Cuba, y mi apoyo al movimiento liderado por artistas en Cuba contra el Decreto 349”.

En entrevista para Radio Martí, ya con la negativa del régimen castrista, Fusco explicó que los funcionarios de la Aduana le negaron los argumentos: “Dicen: ‘nosotros no tenemos información, pero usted no puede entrar’”.

El PEN-CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio ha preparado un compendio de informaciones publicadas en las que se denuncia la represión a los artistas cubanos. La comunicación es compartida también con los directivos del Pen Internacional, Carles Torner y Jennifer Clement.


(El Nuevo Herald) El PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio defiende desde Miami la libertad de expresión en Cuba - 05/abril/2019

Por Manuel C. Diaz

Angel cuadraCuando el 16 de junio de 1961 Fidel Castro pronunció durante una reunión con los intelectuales cubanos en la Biblioteca Nacional su ya famosa frase, “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada”, muchos de los escritores presentes comprendieron que la libertad de expresión, desde ese momento, dejaba de existir en Cuba. Y comenzaron, poco a poco, a abandonar el país.

La lista de los que marcharon al exilio, unos primeros y otros después, es extensa y prestigiosa: Lidia Cabrera, Gastón Baquero, Lino Novás Calvo, Carlos Montenegro, Jorge Mañach, Enrique Labrador Ruiz, Guillermo Cabrera Infante, Severo Sarduy, Matías Montes Huidobro, Orlando Rossardi, Amelia del Castillo, Armando Álvarez Bravo, Eugenio Florit, Reinaldo Arenas, Juan Abreu y Zoe Valdés, por solo citar unos pocos.

Es cierto que algunos escritores de esa época, por circunstancias diversas, permanecieron en la isla. Unos sufrieron persecución y ostracismo, como Virgilio Piñera, Dulce María Loynaz y José Lezama Lima. Otros, por el contrario, abrazaron la revolución y se convirtieron en virtuales comisarios políticos, como Lisandro Otero, José Fernández Retamar, Nicolás Guillen y Alejo Carpentier.

En 1997, casi 40 años después, un grupo de aquellos escritores que marcharon al destierro, entre los que se encontraban Ángel Cuadra, Octavio Acosta, Reinaldo Bragado, Indamiro Restano y Armando de Armas, fundaron en Miami el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio tomando como base las regulaciones que establecían lo siguiente: “Cuando en un país se suprime la libertad de expresión y existe en el exilio un número suficiente de escritores que representan la cultura del país en cuestión, se puede tramitar ante el PEN Internacional la constitución de una delegación”.

En entrevista con el Nuevo Herald el poeta y ex preso político Ángel Cuadra, quien fuera su primer presidente, lo recuerda de esta manera: “Supimos por Reinaldo Bragado que la dictadura cubana estaba tratando de crear una filial en La Habana y decidimos, adelantándonos a ellos, solicitarle al PEN Internacional una para el exilio cubano de Miami”.

El PEN Internacional, una de las organizaciones de escritores más antiguas, fue fundado en Londres en 1921 por la periodista Catherine Amy Dawson con el propósito no solo de promover la amistad y la cooperación entre intelectuales de todo el mundo, sino también para luchar por la libertad de expresión y defender a los escritores asediados o encarcelados por sus posturas políticas.

Que es justamente lo que el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio ha venido haciendo desde su creación: “En el Congreso 64 del PEN Internacional que se celebró en 1998 en Edimburgo, con el apoyo de los escritores Mario Vargas Llosa, Gloria Guardia y Cecilia Valcárcel, fuimos aceptados como miembros plenos de dicha organización y desde entonces hemos defendido esos principios”, declaró Cuadra.

El PEN Club de Escritores Cubanos en el exilio ha seguido asistiendo a los congresos del PEN Internacional y ha mantenido una constante actividad cultural a través de la celebración de seminarios, conferencias, presentaciones de escritores y la publicación de libros.

Pero también ha luchado por la libertad de expresión en Cuba.

En 2003 el gobierno cubano, en lo que se conoció como la “primavera negra”, arrestó a numerosos periodistas y escritores y condenó a setenta y cinco de ellos a 20 años de cárcel.

Entre los condenados estaban conocidos opositores como Raúl Rivero y Ricardo González, quienes habían fundado la revista independiente De Cuba.

Otros eran Manuel Vázquez Portal, Martha Beatriz Roque, Regis Iglesias, Normando Hernández y Oscar Elías Biscet, por solo nombrar a algunos.

Los gobiernos de la Unión Europea, el Papa Juan Pablo II y varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, condenaron unánimemente aquel proceso judicial amañado.

El PEN Club de Miami también denunció aquellas condenas y nombró públicamente a Raúl Rivero y Manuel Vázquez Portal, mientras todavía estaban en prisión, como sus miembros de honor.

“Nuestra organización siempre ha honrado su compromiso de defender la libertad de expresión en cualquier lugar”, dice José Antonio Albertini, su actual presidente. “Lo hicimos entonces y lo hicimos hace dos años cuando nos opusimos a la creación de un capítulo del PEN Club en Cuba”

En septiembre del 2017, durante la celebración de su 83 congreso en Ucrania, el PEN Club Internacional aprobó la apertura de una filial en La Habana.

“Enviamos una carta de protesta a la conferencia firmada por mi y por todos los miembros de nuestra directiva, Ángel Cuadra, Luis de la Paz, Matilde Álvarez, José Antonio Ruano y Daniel Pedreira, en la que advertíamos del error que se cometía al admitir a Cuba como miembro del PEN Club”, recordó Albertini. Y agregó: “No se puede esperar que el PEN de Cuba, compuesto en su mayoría por escritores salidos de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba, defienda la libertad de prensa ni la libertad de opinión en ese país”. Y terminó concluyendo: “Estamos convencidos que con el transcurso del tiempo esta apresurada decisión, tomada a espaldas nuestras, será contraproducente para todos”.

Según un reportaje de Martí Noticias firmado por el periodista Luis Felipe Rojas, en aquella ocasión Carles Torner, director del PEN Internacional, le habría comunicado al PEN de Escritores Cubanos en el Exilio, lo siguiente: “Somos concientes de que el recorrido del nuevo centro será largo y que la libertad de expresión sigue estando en entredicho en Cuba”.

¿Por qué, entonces, admitir a Cuba en la organización? ¿Por qué, si ya existía en Miami una filial constituida por escritos cubanos libres, crear otra en La Habana cuyos miembros son escritores oficialistas?

Despues de eso, hace unos meses, cuando el gobierno cubano promulgó el Decreto 349, publicado en la Gaceta Oficial de Cuba el 24 de enero de 2018 y que busca regular la producción artística independiente, el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio envió una carta a Carles Torner, Secretario Ejecutivo del PEN Internacional, pidiendo una declaración oficial en la que se condenase dicho decreto.

El PEN Internacional preparó el comunicado pero antes de hacerlo público querían que la filial de La Habana lo conociese. Sin embargo, el PEN de Cuba nunca contestó.

Al no recibir respuesta de La Habana y después de una nueva carta del PEN de Miami, esta vez urgiendo que se hiciese oficial el pronunciamiento, el PEN Internacional al fin publicó en su pagina Web una denuncia sobre el Decreto 349 en la cual puede leerse lo siguiente: “El decreto legislativo, que entró en vigor parcialmente el 7 de diciembre de 2018, busca regular la producción artística independiente, requiriendo el registro y aprobación previa de toda actividad cultural, a través de instituciones afiliadas al gobierno cubano. El PEN Internacional hace un llamado urgente a las autoridades cubanas para que cesen de inmediato la represión contra la libre manifestación creativa”.

En otra de sus partes el comunicado agrega: “Uno de los casos más destacados es la detención de la artista y activista cubana Tania Bruguera, el 4 de diciembre de 2018, y liberada dos días después, quien junto a otros creadores intentó realizar una protesta pacífica a las puertas del Ministerio del Ministerio de Cultura, en La Habana”.

En Cuba nada ha cambiado. Han pasado 60 años pero es como si todavía aquellas ominosas palabras, “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada”, siguieran estando vigentes como cuando fueron pronunciadas.

Mientras tanto, contra toda esperanza, el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio continúa defendiendo, desde Miami, la libertad de expresión en Cuba.

 

(PEN International) Cuba: artistas y creadores sometidos a una ola de represión - Viernes, 15 de febrero de 2019

A continuación el "LINK" de acceso al comunicado del PEN Internacional, donde a pedido del PEN-CLUB de Escritores Cubanos en el Exilio se rechaza el decreto 349, que limita, amordaza y reprime la libre creación artística e intelectual dentro de la Cuba actual.

(El Nuevo Herald) El Decreto 349, otra decapitación del castrismo - Por Pedro Corzo* - Jueves, 13 de diciembre de 2018

Decreto 349Independiente al resultado de las valientes protestas de muchos artistas cubanos contra un reciente decreto de la dictadura que pretende regular todavía más las actividades culturales del país, es importante resaltar que el régimen castrista, fiel a su naturaleza totalitaria, no ha dictado en 60 años de gobierno una ley que favorezca a sus ciudadanos, todo lo contrario, sus legislaciones siempre han estado orientadas a restringir derechos y establecer parámetros sobre los cuales cada individuo debe actuar sin que importen sus convicciones, sexo, religión o aspiraciones.

Esa habilidad y disposición para controlar de forma absoluta las actividades ciudadanas, hasta extremos de que la dependencia del individuo del Estado sea total, es lo que ha hecho posible que a pesar de las ineficiencias, contradicciones y múltiples errores, el castrismo haya logrado mantener durante 60 años el control del país.

La censura a la expresión e información se impuso en la isla de forma novedosa. En cierta medida uno y todos los cubanos se inventaron su policía del pensamiento. La autocensura fue un ejercicio permanente. Todos apreciamos que lo que no estaba expresamente permitido era prohibido, lo que se traducía en que el infractor podría ser sancionado.

Según el Comité de Protección a los Periodistas, “Cuba tiene las leyes más restrictivas de las Américas en cuanto a libertad de expresión y de prensa”. El CPJ señala entre otras disposiciones legales que una denominada ley de Dignidad Nacional, 1997, establece penas de prisión de tres a 10 años para “cualquier persona que, de manera directa o indirecta, colabore con medios de comunicación del enemigo”, aclarando que para el totalitarismo cubano, enemigo es todo aquel que no esté un 100 por ciento comprometido con sus propuestas.

Los medios fueron expropiados y puestos en función de los intereses del castrismo, en consecuencia, los trabajadores de la comunicación pasaron a ser empleados del Estado. Lo mismo ocurrió con los artistas y creadores en general, sin que importara el talento real de cada quien, todos, pasaron a recibir un salario y beneficios vinculados estrechamente al grado de colaboración y no a la capacidad creativa.

No hubo alternativas. Escribir, pintar, cantar y toda labor intelectual fue tarifada a través de organismo estatales, sobre los cuales, los bonzos culturales del castrismo tenían un absoluto control, la cultura dejó de ser patrimonio de la nación para pasar a ser dominio de la clase dirigente.

Numerosos creadores libres como José Antonio Albertini con “Tierras de Extraños” y el poeta Ángel Cuadra estaban conscientes que sus obras nunca saldrían a la luz y que hasta posiblemente fueran a prisión por su creaciones, tal y como le sucedió a muchos creadores.

De triste recuerdo es el Consejo Nacional de Cultura, el organismo que rigió hasta la constitución del Ministerio de la Cultura, en 1976, la política de la dictadura en ese sector. Todas las actividades en ese campo estaban supeditadas a la voluntad de los funcionarios del Estado. Lo que se hiciera público tenía que estar enmarcado en lo políticamente correcto, incluido el autor de la obra en cuestión.

Los espectáculos de la índole que fueran, las trasmisiones radiotelevisivas, obras e impresiones de cualquier clase eran censuradas por los amos del pensamiento, además, controlaban todo lo que consideraran parte del patrimonio nacional con una severidad que llegaba al extremo de confiscar a los propios creadores sus obras, si así lo entendía el funcionario.

El castrismo fue claro y preciso en sus pretensiones. Ellos siempre procuraron a través de su política cultural controlar el movimiento intelectual y artístico del país, para manejar a su antojo la difusión y promoción de las artes plásticas y cinematográficas y la literatura, en particular en la radio y televisión, una forma de influenciar en la población.

El Decreto 349 es un medio para seguir controlando la vida cultura, actividad esencial para el totalitarismo.

La represión artística e intelectual es una práctica fundamental al castrismo, la naturaleza de la dictadura se opone radicalmente al usufructo de los derechos ciudadanos, en particular, a los relacionados con la independencia económica del individuo y con las prerrogativas de actuar y pensar en libertad.

*Pedro Corzo es un periodista de Radio Martí.

Enrique Labrador Ruiz en la memoria - Sábado, 7 de Julio de 2018


"Lo recuerdo como un hombre de amplia cultura, pero dado a una manera sencilla, llana y convincente..."
Por: J. A. Albertini.

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio.
José Martí.


En la foto; Enrique Labrador Ruiz, junto al poeta Pablo Neruda y el pintor Mario Carreño, en La Habana en los años de 1940.

Entablé amistad con él en casa del ya fallecido periodista, escritor e historiador Cristóbal A. Zamora, autor de El pastor una estupenda biografía de Benito Juárez, premiada por la Organización de estados Americanos (OEA).
Una tarde a finales del año 1980, con las primeras brisas del benigno invierno de Miami, como era mi costumbre, pues éramos vecinos, llegué a casa de Zamora y allí ya estaba, tomando whisky, Enrique Labrador Ruiz. En Cuba yo había leído algunas de sus obras como Carne de quimera, La sangre hambrienta, el cuento Conejito Ulan, etc.
Cristóbal Zamora nos presentó y le manifesté lo complacido que estaba al poder conocerlo personalmente. En realidad creo que apenas escucho mi cumplido y si me instó a que los acompañara en la libación.
Lo recuerdo como un hombre de amplia cultura, pero dado a una manera sencilla, llana y convincente de hablar. Su voz era sonora y su figura, por entonces andaba por los 77 o 78 años de edad, denotaba que en la juventud fue de complexión robusta.
A partir de aquel primer encuentro, en muchas otras ocasiones nos vimos en casa de Zamora. Tanto Zamora como Labrador Ruiz no tenían buena situación económica y me convertí en el proveedor, por muchos lunes en la tarde, de la amigable botella de whisky.
Labrador era un tomador de armas tomar. Paladeaba el licor con deleite y a medida que el contenido de la botella bajaba nos embrujaba con su verbo fácil y lucido. Nunca lo vi embriagado.
Y era entonces, en pleno disfrute del trago, que comenzaba a relatar algunas anécdotas sobre sus viajes alrededor del mundo; amistades del paisaje literario y opiniones políticas. Recuerdo que profesaba una gran amistad por el fallecido Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda. Él y Neruda fueron grandes amigos y a la salida de Labrador Ruiz de Cuba, el poeta chileno lo ayudó económicamente.
Una tarde, a punto de despedirnos (la botella de whisky ya había perdido el contenido) Cristóbal Zamora le dijo: Te acuerdas el día que tomando en un bar, se me ocurre que fue en el hotel Inglaterra, pero no estoy seguro, le caíste a trompones a Enrique Serpa y cuando Serpa cayó al suelo trataste de orinarle la cara.
Entonces Labrador prorrumpió en una carcajada sonora y respondió: El pobre Serpa nunca, físicamente, pudo conmigo. ¡Cosas de juventud!
Si mal no recuerdo, un par de años después, mi inolvidable amigo Cristóbal Zamora, sin haberse acostumbrado al exilio forzoso, murió de una afección cardiaca. En compañía de mi familia me mude de barriada. Perdí contacto físico con Labrador Ruiz. Por un tiempo proseguimos manteniendo esporádicas conversaciones telefónicas. Luego estas se fueron espaciando, al punto de reducirse a dos o tres por año.
A principios de noviembre de 1991, mi esposa, Leonor Gabriela, que por aquellos tiempos, laboraba como enfermera en el hoy desaparecido hospital Pan American, me dijo que Enrique Labrador Ruiz se encontraba, muy grave, recluido en una habitación del piso dos.
A su lado, como siempre, Cheché, compañera y esposa de toda su vida. Le hablé y Cheché, con resignación me dijo: No te escucha.
Permanecí, silencioso, unos minutos, detenidos a los pies del lecho. Enrique Labrador Ruiz, como tantos otros valiosos creadores cubanos, estaba muriendo, al margen de cualquier padecimiento físico, de exilio y olvido transitorio; falsamente impuesto, en su Cuba nativa, por la distopía castro-comunista que en el presente, por medio de las plumas vendidas que se agrupan en la desprestigiada y oficialista, llamada Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba UNEAC), pugna, recurriendo al recurso de banalizar el mal, de apropiarse del legado cultural e histórico que figuras como Enrique Labrador Ruiz le han otorgado, por derecho propio, a la cultura cubana; parte indisoluble de la hispanoamericana y mundial.
Enrique Labrador Ruiz, murió a los 89 años de edad, rodeado de afectos cercanos y pobreza material, en la ciudad de Miami el 10 de noviembre de 1991. Desde entonces, cuando le recuerdo, junto a otras figuras importantes, ya desaparecidas, de nuestra cultura contemporánea, silenciadas por el totalitarismo cultural castrista, no puedo menos que sonreír y recordar la frase vieja y sabía que reza: Prohibid lo natural y volverá al galope.
NOTA: Tomado de ENFOQUE3 magazine.

El Exilio del PEN Cubano. Por Pedro Corzo (publicado en "El Nuevo Herald")

05 de octubre de 2017.
El PEN Club Internacional ha disfrutado por casi cien años de un sólido prestigio por su objetivo fundacional de promover la cooperación intelectual y la tolerancia entre los escritores, sostenida en la promoción de una irrestricta libertad de expresión, el compromiso de luchar contra la censura política y la defensa de los creadores amenazados por las dictaduras.
El PEN evolucionó de “club de escritores”, poetas ensayistas y novelistas, a una integración de personas dedicadas a las letras, con más de 25,000 asociados distribuidos en 149 centros PEN en más de 100 países.
A Cuba llegó a mediados de los años 40 a iniciativa de Jorge Mañach. Su último presidente fue Octavio Acosta. La libertad necesaria para sus actividades desapareció cuando el totalitarismo se estableció en la isla.
En 1997, refiere el poeta Ángel Cuadra, fundador y primer presidente del PEN Club Cubano en el Exilio, un grupo de escritores exiliados tomando como base las regulaciones que establecen que cuando en un país se suprime o limita la libertad de expresión y existe en el exilio un número suficiente de escritores que representen la cultura del país en cuestión, se puede tramitar ante el PEN Internacional la constitución de una delegación.
El PEN Club Cubano en el Exilio fue aceptado en el congreso 64 que celebró el PEN Internacional en Edimburgo. Cuadra como presidente se comprometió a luchar por la libertad de expresión en Cuba y cualquier otra parte del mundo.
El PEN cubano ha asistido a más de 15 congresos del PEN Internacional, ha mantenido una constante actividad cultural en Miami y en el área de Nueva York, sin relacionarse con la cultura oficial del castrismo, ha apoyado a los escritores cubanos en prisión, como fueron los casos de varios de los arrestados en la Primavera Negra del 2003, fue uno de los creadores de la Fundación Iberoamericana del PEN, y en el 2004 efectuó en Miami un congreso al que asistieron los centros de Hispanoamérica con la asistencia del entonces presidente del PEN Internacional.
El PEN de Cubanos Exiliados, dice su actual presidente José Antonio Albertini, siempre ha honrado sus compromisos de defender la libertad de expresión en cualquier lugar, “por eso resulta incomprensible que una organización como el PEN Internacional acoja en su seno democrático a un centro PEN que no representa ni puede defender los postulados y metas de la organización y menos la de creadores sin compromisos ideológicos, tal y como hemos reiterado y denunciado a lo largo de nuestra existencia como centro PEN, en la Cuba castrocomunista, nada se autoriza o funciona si no está supeditado a las metas y planes del totalitarismo”.
Esta percepción se hace más crítica si se tiene en cuenta que el PEN Exiliado remitió a los delegados del 83 Congreso un documento en el que avala lo improcedente de reconocer un capítulo del PEN al interior de Cuba, carta que incomprensiblemente no fue leída en su totalidad omitiéndose aspectos fundamentales de la misma, una actitud contraria a los valores que defiende desde 1921 el PEN Internacional. Diferentes miembros del PEN Exiliado tienen la certeza de que el capítulo constituido en Cuba será manipulado por la dictadura, situación que se agrava si la entidad es integrada por individuos de la cultura oficial que por décadas han trabajado en la maquinaria propagandística del régimen, acatando disposiciones gubernamentales contrarias a los derechos ciudadanos como han sido documentos suscritos por intelectuales orgánicos del castrismo que han respaldado fusilamientos de compatriotas, otros piensan que el PEN Internacional a partir de la creación del PEN Habana aísle al PEN Exiliado para no exacerbar los demonios de la dictadura, protegiendo así a los miembros del capítulo insular.
Un comentario final de la Junta Directiva del PEN Club Cubano Exiliado: “En nuestra opinión, con el transcurso del tiempo, esta decisión apresurada y de muchas maneras realizada a espaldas nuestras y sin nuestra presencia, en el 83 congreso, será contraproducente para todos. La policía ‘cultural’ del castrocomunismo ya tiene ojos y oídos, autorizados, en el PEN Internacional”.

Ofensiva contra la libertad de expresión. Por Janisset Rivero (publicado en "El Nuevo Herald")

16 de octubre de 2017.
El cambio fraude en Cuba que denunciara Oswaldo Payá y que le costó la vida, extiende sus influencias más allá de lo económico y lo político, y era de esperarse. En un esfuerzo internacional por presentar una cara de tolerancia que es falsa por los cuatro costados, el régimen de La Habana, a través de escritores oficialistas como Antón Arrufat y Reinaldo Montero, ha logrado entrar (después de múltiples intentos) al PEN Internacional, organización mundial de escritores libres.
Hace años, y gracias a los esfuerzos del poeta y ex prisionero político cubano Angel Cuadra, el PEN Internacional acogió en su seno al PEN de Escritores Cubanos en el Exilio, conformado en sus inicios por escritores como Guillermo Cabrera Infante, Eugenio Florit y Octavio R. Costa. También por poetas y escritores que fueron sometidos a prisión como Ernesto Díaz Rodríguez, Reinaldo Bragado y el propio Cuadra. Durante años el PEN de los exiliados cubanos ha defendido a los escritores disidentes dentro de Cuba, denunciando su situación y recabando apoyo internacional para los mismos. Entre muchos, escritores como María Elena Cruz Varela, Raúl Rivero, Manuel Vázquez Portal y más recientemente Angel Santiesteban Prats han recibido la solidaridad de cientos de escritores de otras latitudes.
Ahora, existirá el PEN Club de Escritores en La Habana, conformado por los escritores que han aceptado la imposición totalitaria sin denunciar la represión contra la libertad de expresión y creación en Cuba, a cambio de viajes, prebendas y la publicación de sus obras. Este PEN en La Habana, al responder al mismo régimen que persiguió a Reinaldo Arenas, o a Heberto Padilla, no representará los valores de libertad y respeto a los derechos fundamentales de la persona humana, en los que está sustentado el PEN Internacional.
Es lamentable reconocer la ingenuidad y poco sentido crítico con que la junta directiva del PEN Internacional, ha aceptado esta trampa, poniendo a los cubanos libres en desventaja y dejando que una entidad que no es independiente y que está supeditada a los designios del poder totalitario que rige en Cuba, tenga una voz dentro del foro de escritores libres.

Congreso del Pen Internacional - Belgrado 2011 (Sept. 2011)

Congreso del Pen Internacional - Belgrado 2011

La Diáspora (Dec. 2002)

La Diáspora

Una alerta (July 1999)

Una alerta

Enero 2002

Enero 2002

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